Dosquebradas a puertas de consolidar la Política Pública de Salud Mental

Tras más de 17 mesas de participación Dosquebradas está cada vez más cerca de contar con una Política Pública de Salud Mental y Drogas, el documento, que alcanza un 82 % de avance, se sostiene en cuatro ejes clave: entornos protectores, articulación institucional, inclusión sin estigmas y una oferta comunitaria que permita atender mejor las necesidades emocionales y sociales del municipio.

En Dosquebradas, la salud mental dejó de ser un tema aislado para convertirse en una apuesta de ciudad. Hoy, con más del 82 % del documento ya elaborado, el municipio avanza hacia la consolidación de su Política Pública de Salud Mental y Drogas, una hoja de ruta que buscará orientar las intervenciones locales en esta materia, garantizar el derecho a la salud emocional y mental, prevenir violencias evitables, trastornos mentales y consumo de sustancias, y ofrecer respuestas más oportunas y ajustadas a la realidad del territorio.

Detrás de ese avance hay un proceso amplio de escucha, diagnóstico y construcción técnica que recoge lo que durante años muchas comunidades han venido expresando sobre sus necesidades, sus dolores y sus expectativas. No se trata solo de un documento en elaboración, sino de una política que nace de la conversación directa con la gente y que busca responder a problemáticas que hoy afectan la convivencia, la salud y el bienestar de cientos de familias.

Así lo explicó Mauricio Bocanegra, referente del programa de Convivencia Social, Salud Mental y Drogas de la Secretaría de Salud y Seguridad Social, al señalar: “Después de más de 17 mesas temáticas de evaluación con grupos focales, realizadas durante el año 2025, en las que se dialogó con diferentes grupos poblacionales del municipio para conocer la realidad, las problemáticas y las expectativas de la población local en materia de salud mental y drogas, se elaboró un documento base para la redacción técnica de la política pública de salud mental”.

Ese trabajo previo permitió recoger una fotografía mucho más precisa de lo que hoy ocurre en Dosquebradas y de los retos que enfrenta el municipio en esta materia. El siguiente paso, según explicó el mismo funcionario, será la validación técnica por parte de la Secretaría de Planeación y la viabilidad económica de su ejecución desde la Secretaría de Hacienda, para que el texto pueda ser presentado ante el Concejo Municipal a mediados de mayo y entre en la etapa de debate y aprobación.

Ahora bien, el documento base define cuatro ejes estratégicos que marcarán la intervención local. El primero, enfocado en entornos protectores y seguridad humana territorial. El segundo, orientado a la gobernanza articulada y la gestión del conocimiento. El tercero, centrado en la cultura de salud mental, la inclusión y la eliminación de estigmas. Y el cuarto, dirigido a consolidar una oferta integral comunitaria basada en evidencia. En conjunto, estos componentes buscan darle al municipio una capacidad más sólida para prevenir, atender, acompañar y hacer seguimiento.

José Antonio Gómez, psicólogo profesional experto en formulación de políticas públicas y quien acompaña técnicamente la construcción del documento, explicó que estos cuatro ejes contemplan al menos 30 acciones puntuales. Entre ellas se incluyen zonas de orientación escolar, universitaria y laboral, zonas de escucha, metodologías de seguimiento y evaluación permanente, así como rutas de acompañamiento profesional especializadas para distintas poblaciones.

Por otro lado, una de las apuestas más ambiciosas de esta política será la creación del observatorio de salud mental, una herramienta pionera en el departamento que permitiría identificar con mayor precisión las principales problemáticas del municipio en materia de convivencia social, salud mental y drogas, georreferenciar los casos, hacer seguimiento técnico y facilitar el acceso a los servicios de salud sin barreras innecesarias. La intención es que el municipio no solo reaccione, sino que pueda anticiparse mejor a los riesgos y tomar decisiones con base en evidencia.

Cabe destacar que el diagnóstico ya deja ver un panorama que exige respuestas estructurales. Entre las problemáticas más recurrentes aparecen la ansiedad, la depresión y el trastorno afectivo bipolar, condiciones que con frecuencia derivan en afectaciones emocionales y comportamentales que no siempre son reconocidas ni tratadas a tiempo. A ello se suma un escenario de convivencia que también preocupa, en lo corrido de 2026 se han reportado 158 casos de violencias asociadas a agresiones físicas y psicológicas, maltratos y violencias de orden sexual, como acoso y acceso carnal, afectando principalmente a mujeres y en contextos hogareños.

Por eso, lo que se está construyendo en Dosquebradas no es únicamente una política sectorial. Es una respuesta institucional a una realidad compleja que toca la vida cotidiana, la familia, la escuela, el trabajo y la comunidad. Es, además, una señal de que la salud mental empieza a ser entendida como un asunto público que debe ser tratado con seriedad, continuidad y articulación.

Cabe destacar que, en Risaralda, solamente Pereira y el Departamento cuentan ya con un documento aprobado de política pública de salud mental, y Dosquebradas sería la tercera entidad territorial de la región con este documento aprobado y en ejecución.

Apuntándole en un futuro próximo y en esa misma lógica, que la política también tenga una mirada metropolitana. La articulación con Pereira y La Virginia, e incluso con Santa Rosa de Cabal, permitiría construir una hoja de ruta de manera más completa y con respuestas más integrales frente a fenómenos que no se detienen en los límites geográficos administrativos.

Finalmente, lo que hoy ocurre en Dosquebradas marca un paso importante en una deuda histórica con la salud mental de su gente. El municipio no solo tendrá una política pública más, sino una herramienta estratégica para reconocer mejor sus problemas, intervenir con mayor precisión y dignificar la atención de quienes hoy necesitan ser escuchados, acompañados y atendidos a tiempo.

Dato de interés:

En Colombia, la salud mental es reconocida como un derecho fundamental y un asunto de interés público, garantizado principalmente por la Ley 1616 de 2013 y actualizado por la Ley 2460 de 2025. Esta normativa asegura la atención integral, preventiva y sin discriminación, permitiendo el acceso directo a servicios de psicología sin necesidad de remisión previa por médico general, priorizando a niños, adolescentes y poblaciones vulnerables.