División en las ex-Farc lleva a la disidencia

Una de las mayores sorpresas para quienes trabajan con los ex-guerrilleros de las Farc en programas de capacitación y reincorporación fue la salida y desaparición -junto con cinco compañeros más- de Nelson Enrique Díaz, alias Iván Alí, del Espacio Territorial de Miravalle en San Vicente del Caguán, pues se trataba de un líder que se destacó siempre por su compromiso para sacar adelante al grupo de excombatientes que luchan por rehacer su vida en la legalidad.

En la primera visita a Miravalle del Comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, para conocer el desarrollo de las actividades en estos espacios, en el que estuvo acompañado por el jefe de la Misión de Verificación de la ONU en Colombia, Jean Arnault, fue Nelson Enrique quien le mostró con entusiasmo al nuevo funcionario del gobierno nacional los avances y logros, de las mujeres y hombres que salieron las filas de la guerrilla, en las distintas actividades que les está permitiendo tener una nueva y productiva vida. Pero al parecer las diferencias entre las cabezas de su antigua organización motivaron su decisión.

La profunda división que existe en el antiguo Secretariado de las Farc está siendo evidente con la desaparición de alias Iván Ali y los 8 ex guerrilleros más que salieron de los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación y que comenzó a gestarse desde cuando un grupo de la antigua cúpula de esa organización guerrillera, encabezados por Iván Márquez, Jesús Santrich y Joaquín Gómez manifestaron su inconformidad, primero con el desarrollo de los diálogos de la Habana, después con los acuerdos y una vez firmados, con su implementación.

Se trata de lo que al interior de la organización se conoce, de una parte, como la “línea dura” y de otra como la “línea moderada”, liderada por Timochenko que aceptó los acuerdos para legalizar el movimiento y cambiar la lucha armada por opciones políticas que les permitieran llegar al poder. Con los de la primera línea están los que no se desmovilizaron como el frente primero, algunos mandos medios y un buen número de guerrilleros rasos, todos descontentos por el incumplimiento en la puesta en marcha de los acuerdos por parte del gobierno del expresidente Juan Manuel Santos.

Para quienes se han ido moviendo hacia la disidencia y a la que probablemente se están sumando los nueve desaparecidos, antes de salir de los espacios territoriales, indicaron que a su juicio el único interés de gobierno anterior era tan solo el de lograr su desmovilización y entrega de armas y manifestaron su temor de que en el futuro fueran capturados y entregados a la justicia ordinaria para ser procesados y extraditados.

En el proceso de dejación de armas la guerrilla entregó 750 caletas con un arsenal sofisticado y en buen estado. Se preveía que el número sería de 1027, pero de los 277 restantes no hubo noticia. La Misión de Verificación de la ONU en Colombia no pudo realizar la verificación de lo que pasó con éstas por cuanto el mandato que le permitía hacerlo expiró a partir de 2017.

Además de esas 277 caletas que faltaron, el dinero que tenían en su poder tampoco fue entregado y al parecer quedó en manos del Frente Oriental de las Farc, del que formaba parte el Frente primero que desde julio de 2016 anunció que no se desmovilizaría. Entre las armas y la enorme cantidad de recursos con los que se quedaron los disidentes, sospechan las fuerzas militares, se estarían reorganizando y dedicados al narcotráfico para obtener recursos.

El lunes 10 de septiembre la Misión de la ONU viajará a Miravalle en San Vicente del Caguán con los 18 congresistas que forman parte de la Comisión de Paz del Senado y algunos miembros de la Comisión Primera, también de la cámara alta, para conocer de primera mano las circunstancias que motivaron la salida de Iván Márquez y los otros ex guerrilleros de estos Espacios.

Programas en Espacios Territoriales

Uno de los programas que acompaña la ONU en Miravalle, el del rafting, fue uno de los que el exguerrillero que desapareció mencionó como uno de los que más entusiasma a los jóvenes excombatientes, que se han convertido en guías turísticos y que les valió el reconocimiento del presidente mundial del rafting que visitó la zona y publicó en el sitio WEB de la organización un artículo en el que se destaca cómo después de ser una zona roja marcada por la violencia hoy se ha constituido en un atractivo turístico

Fuente: KienyKe.