Embriaguez no es suficiente para pregonar existencia de trastorno mental transitorio

En desarrollo del principio de libre valoración de la prueba, el juez puede apartarse de los fundamentos técnicos y prácticos del dictamen pericial, explicó la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia. En ese sentido, el objeto de la apreciación no son las conclusiones del perito, sino el proceso técnico o científico que lo condujo a presentarlas.

Así las cosas, el trastorno mental, en los términos del artículo 33 del Código Penal, es un concepto de naturaleza jurídica cuyo juicio le corresponde realizarlo al juez, que está facultado para llevar a cabo la estimación síquico-normativa de dicho fenómeno.

Este pronunciamiento se dio con ocasión de la casación interpuesta por un condenado por homicidio agravado que pretendía encasillar su comportamiento en una causal de inimputabilidad. De ahí que el máximo juez de la justicia ordinaria dejara claro que “la embriaguez clínica aguda en el sujeto activo de la conducta no es suficiente para pregonar la existencia de trastorno mental transitorio”.

Y es que, al tratarse de la noción jurídica de este trastorno mental, es necesario que se acredite una reacción vivencial inusitada, anormal y pasajera; que no implique una base patológica; que altere los planos cognitivo y volitivo del individuo, generándole la incapacidad de comprender la ilicitud del acto o determinarse de acuerdo con esa comprensión, y cuyo origen se encuentra en factores exógenos o endógenos determinados.

Finalmente, la corporación señaló que la inimputabilidad es una categoría jurídica que corresponde determinarla, exclusivamente, al funcionario jurisdiccional y no a los especialistas traídos al juicio por las partes (M. P. Patricia Salazar Cuéllar).

Fuente: Ámbito Juridico.

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