LA RENUNCIA QUE NO SORPRENDE Y EL APELLIDO QUE YA PESA

La renuncia de Felipe García García a la Secretaría de Desarrollo Económico y Competitividad de Dosquebradas no debería leerse como un simple movimiento administrativo. Por el contrario, es una jugada política coherente, calculada y absolutamente lógica dentro del ajedrez electoral que hoy se mueve en el municipio.
García deja el cargo para asumir la gerencia de la campaña a la Cámara de Representantes de Durguez Espinoza, hoy uno de los nombres con mayor opción real en la contienda. Y cuando alguien con su recorrido decide dar ese paso, no lo hace a ciegas; lo hace porque entiende el territorio, el momento político y, sobre todo, porque tiene estructura.

Hablar de Felipe García es hablar de un proyecto político que no nació ayer. La trayectoria de los García García, hoy fortalecida por el liderazgo de la concejal María Camila Correa, configura uno de los equipos políticos más sólidos y consistentes de Dosquebradas. Cuatro curules ganadas en el Concejo Municipal no son una coincidencia: son el resultado de trabajo de base, presencia territorial, disciplina y formación política.

Felipe es hoy la cara visible de un centro democrático que entiende la política más allá del ruido, la improvisación y la coyuntura. Jóvenes, sí, pero jóvenes preparados, con experiencia institucional y con una visión clara del poder local. Por eso su salida de la Secretaría no es extraña: es la consecuencia natural de un proyecto que ya está jugando en otra cancha.

En este tablero aparece un nombre que en Dosquebradas nadie ha olvidado: Jorge Mario García, dos veces concejal y hoy director de Pasaportes. ¿Quién no lo recuerda? Su paso por el Concejo dejó estructura, equipo y memoria electoral. En política local, esos activos no se pierden; se transforman y se activan cuando el momento lo exige.

Por eso no debería sorprender a nadie que, en las próximas elecciones locales, este equipo vaya por un escaño en la Asamblea Departamental o, ¿por qué no?, por la Alcaldía de Dosquebradas. Las cartas están sobre la mesa. En política, las aspiraciones grandes no se anuncian cuando se improvisa, sino cuando se está listo.
Y atención a este dato: si Durguez Espinoza logra llegar a la Cámara de Representantes —como hoy lo indican varios escenarios—, los García serán piezas clave de ese triunfo. Territorio, estructura y gerencia política no se reemplazan con discursos; se construyen con tiempo, coherencia y trabajo.

Por todo lo anterior, este medio ha decidido que Felipe García García sea, a partir de ahora, nuestro columnista invitado cada quince días, un espacio donde escribirá sobre lo que mejor conoce y más le apasiona: la política, entendida como herramienta de transformación; el café, como identidad, tradición y motor económico; la empresa, como generadora real de desarrollo; y, por supuesto, Dosquebradas, el territorio que ha marcado su vida pública y privada.

No será una columna cómoda ni decorativa. Será una opinión con criterio, con calle, con experiencia institucional y empresarial, escrita desde el amor por esta ciudad y la convicción de que Dosquebradas puede —y debe— pensar en grande.