Mujeres y tecnología: la brecha de nunca acabar

El Mobile World Congress ha vuelto a convertirse un año más en el mayor escaparate mundial por el que han pasado los últimos avances y tendencias del sector tecnológico móvil. Y también, un año más, ha dejado en evidencia una de las mayores lacras de la industria de la tecnología: que está dominada claramente por hombres.

En este sector la brecha de género es profunda, y amenaza con serlo aún más. Las cifras al respecto son abrumadoras: solo el 28% de los investigadores científicos en el mundo son mujeres, según datos de la Unesco. Un porcentaje muy similar al que se da en Europa. En nuestro continente, aproximadamente el 30% de las personas que trabajan en el sector de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) son mujeres, según datos de la Comisión Europea.

Ciencia y tecnología, que acostumbran a ir de la mano, no logran seducir a las jóvenes que tienen que decidir su futuro profesional.

Cristina Aranda, directiva de Intelygenz y cofundadora de Mujeres Tech

“El sector digital es muy masculino en cuanto al número de hombres trabajando en él. Pero también en cuanto a estereotipos, porque las niñas y los niños desde pequeños identifican la tecnología como algo masculino”, relata a RTVE.es Cristina Aranda, directora de Relaciones Públicas de la empresa de desarrollo de software Intelygenz y cofundadora de Mujeres Tech, una asociación sin ánimo de lucro que busca disminuir la brecha de género del sector digital.

“Desde Mujeres Tech intentamos ‘hackear’ estos estereotipos y hacer que las niñas dejen de ser princesas consumidoras, para convertirse en reinas creadoras”, explica, “con el objetivo de concienciar a las niñas de que tienen ahí la tecnología para divertirse y en un futuro emprender o encontrar un trabajo cualificado”.

La tecnología es siempre sinónimo de futuro, y también de oportunidades de empleo. Por poner un ejemplo clarificador, se calcula que únicamente el despliegue de la conectividad 5G, que comienza ahora a eclosionar, creará 2.300.000 nuevos puestos de trabajo en Europa. Un pastel demasiado suculento que no puede pasar por alto, solo porque sí, a la mitad de la población.

Sobre el carácter marcadamente masculino de eventos como el Mobile World Congress, Cristina Aranda cree que allí “se ve lo que los ingleses llaman el ‘all men panel’, una ‘mesa toda de hombres’, porque la voz de hombres expertos tiene más legitimidad”. “Luego cuando les preguntas a sus organizadores por qué no hay ninguna mujer te dicen que no las han encontrado, lo que es mentira, ya que no las han buscado. O que ya tenían la agenda cerrada”, denuncia, “con lo cual también es necesario en estos entornos ‘hackear’ los estereotipos”.

Blanca Drake, directiva de Telefónica Innovación Abierta

Pero aunque estén en clara inferioridad numérica, también hay espacio para las mujeres en el Mobile World Congress. Y para esas mujeres directivas que, aunque a un ritmo lento, cada vez ocupan más puestos de responsabilidad en las grandes empresas. Es el caso de Blanca Drake, directora de Operaciones, Marca y Eventos de Telefónica Innovación Abierta.

Drake muestra su preocupación por la ausencia de vocaciones científico-técnicas entre las jóvenes, “una tendencia que desgraciadamente no está mejorando”.

“Hay mucha preocupación porque los datos de chicas que optan por carreras relacionadas con ciencias están bajando en vez de subir”, explica a RTVE.es, “esto va a ser especialmente dramático, porque no se sabe bien cuáles van a ser los puestos de trabajo del futuro, pero sí que está claro que muchos de ellos van a estar relacionados con competencias digitales y con competencias técnicas y de tecnología. Entonces, si las mujeres no tienen esas habilidades desarrolladas para esos nuevos puestos de trabajo, la situación, lejos de mejorar, va a empeorar”.

“Además, creo que no lo estamos vendiendo bien, porque la tecnología va mucho más allá de picar código”, prosigue, “el impacto que la tecnología va a tener en la sociedad y en su desarrollo es algo más atractivo que debería venderse más. Si tú le enseñas a una niña la capacidad de cambiar el mundo que tiene la tecnología, será mucho más atractiva para ella. A las mujeres nos gusta ver el resultado de lo que hacemos, el impacto”.

Respecto a la brecha de género existente en las empresas del sector, Drake considera que reducirla va más allá de ser una declaración de buenas intenciones para convertirse en una necesidad. “En la práctica se demuestra que las empresas diversas son las que tienen mejores resultados”, opina. “Cuando abordas un problema desde distintas perspectivas, todo el mundo aporta y enriquece. Por tanto, a las empresas les interesa fomentar esta diversidad. Y la diversidad de género es la más evidente”.

Florence Broderick, directiva de Carto

Florence Broderick es vicepresidenta de Estrategia de Datos de la empresa Carto, dedicada al análisis y visualización de datos geolocalizados. Cuenta en su plantilla con aproximadamente un centenar de empleados, de los que un 30% son mujeres. Este porcentaje mejora y aumenta al 50% en su comité ejecutivo, donde se toman las decisiones más importantes. De ocho directivos, cuatro son mujeres y, cuatro, hombres.

“Cada día resulta más fácil contratar a mujeres para nuestra empresa”, cuenta a RTVE.es, “aunque no es el caso de la parte puramente técnica, como pueden ser los desarrolladores. Pero en roles comerciales, en marketing o en recursos humanos es más fácil”. “Creo que está cambiando bastante el papel que tienen las mujeres en el mundo de la tecnología”, valora.

“Esto tiene que ver con el hecho de que los líderes en el mundo tecnológico se están dando cuenta de que la tecnología es para todos, no es solo para los hombres”, continúa exponiendo. “Entonces, si vas a desarrollar un producto que va a ser para los dos géneros, tienes que tener gente en tu equipo en los dos lados”.

Para esta inglesa afincada en España, que se expresa en un castellano muy rico y lleno de matices, la brecha de género es un problema generalizado que se da “en casi todos los países”.

Para ella, que vive a caballo entre Madrid y Nueva York, la sociedad española va a un ritmo más lento que en los países anglosajones, aunque cree que se están dando pasos importantes. “He visto que hay mayor concienciación al respecto en otros países, pero creo que España está acelerando bastante en este tema”, dice.

Nerea Luis, estudiante de doctorado en inteligencia artificial

La falta de referentes es otra de las razones más importantes que explican esa escasez de vocaciones científicas entre las jóvenes. Por aportar otro dato demoledor, los Premios Nobel en Química, Física, Fisiología y Medicina han sido obtenidos por 599 hombres frente a 17 mujeres. Y otro más: de los personajes de la Wikipedia, tan solo el 11% son mujeres.

“Los referentes son muy importantes, y las niñas no pueden aspirar a convertirse en algo que no ven”, declara a RTVE.es Nerea Luis, quien está finalizando su tesis doctoral en el campo de la inteligencia artificial. “Al final, referentes tanto científicos como tecnológicos, solo tenemos hombres”.

“A las mujeres nunca se nos ha incentivado para que estudiemos carreras técnicas”, manifiesta. “Todos decidimos en función de lo que vemos a nuestro alrededor en el día a día y la tecnología muchas veces nos la han vendido como algo que estaba hecho para conseguir éxito, para ganar dinero”, continúa, “para gente que muchas veces no tenía otro propósito que programar algo y hacerse rico. Toda esta vida de Silicon Valley. En ese estereotipo la mujer no encaja demasiado bien. No se nos ha invitado a formar parte”, añade.

La línea principal de investigación de Nerea Luis ha sido la inteligencia artificial ligada al razonamiento, para entender cómo las máquinas son capaces de buscar soluciones a problemas específicos. Algo que quizá sea una de las señas de identidad más representativas del ser humano, aunque a veces parezca tan empeñado en perseverar en los mismos errores.

Nerea Luis coincide en entender la solución a la brecha de género como una necesidad, y en este sentido cree que “algo está cambiando”, aunque no se hará realidad “hasta el medio-largo plazo”. “Al menos ahora se habla de que hay un problema serio de diversidad. Se habla porque se ha empezado a medir. Las empresas se han dado cuenta de que pierden dinero cuando sacan productos al mercado que no están evaluados con mujeres.o proyectados por ellas”, afirma.

Y para atajar este problema, apunta a la educación como la herramienta más poderosa: “Enseñar el pensamiento computacional es esencial. Te dediques o no a ello va a ser un elemento clave en el futuro, y el que no sepa hablar con las máquinas va a ser alguien dominado por el futuro”.