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La fe ‘sigue en pie’ mientras Dosquebradas avanza en la recuperación de Jesús de la Buena Esperanza

La reconstrucción de Dosquebradas también pasa por recuperar los espacios que sostienen su memoria, su fe y su identidad. El alcalde Roberto Jiménez Naranjo realizó el tradicional Viacrucis de La Badea en honor a las víctimas, las familias damnificadas y la esperanza del municipio, concluyendo en el lugar donde por más de 70 años estuvo la iglesia Jesús de la Buena Esperanza en la Badea.

El sismo no solo dejó viviendas, instituciones y negocios afectados. También golpeó espacios profundamente ligados a la memoria, a la fe y a la vida espiritual de Dosquebradas. Uno de ellos fue la iglesia Jesús de la Buena Esperanza de la Badea, una edificación con más de 70 años de historia que debió ser demolida por los daños ocasionados por el movimiento telúrico y que, durante décadas, fue uno de los puntos más representativos del tradicional Viacrucis del sector.

Por eso, el Viacrucis de este viernes estuvo marcado por un profundo sentido de memoria, oración y esperanza. El alcalde Roberto Jiménez Naranjo hizo el recorrido junto al padre Nelson, secretarios, funcionarios y comunidad, ofreciendo cada estación por las víctimas del terremoto, por las familias damnificadas y por la fortaleza de una ciudad que sigue encontrando en la fe un camino para levantarse.

El recorrido concluyó precisamente en el lugar donde se encontraba Jesús de la Buena Esperanza. Allí, la última estación se convirtió en un acto de memoria por una iglesia que acompañó durante décadas la vida religiosa de la comunidad y que, desde la reactivación del Viacrucis de La Badea, ha sido punto de llegada de una manifestación de fe que congrega cada año a más de 20.000 personas.

La ausencia física de la capilla, sin embargo, dio paso a un mensaje más profundo: reconstruirla. Frente al espacio que hoy permanece vacío, el mandatario hizo un llamado a la comunidad de Dosquebradas y del departamento para sumar esfuerzos y recuperar un lugar que sigue teniendo un enorme valor espiritual, histórico y simbólico para miles de creyentes.

“Hoy no podía hacer la excepción de estar aquí, acompañado del padre Nelson, de los secretarios, funcionarios y amigos de la comunidad que cada mes realizan este Viacrucis con nosotros. Hoy, desafortunadamente, nuestra capilla, nuestra ermita, está destruida, pero queremos invitar a toda la comunidad de Risaralda a que venga y nos ayude a levantarla nuevamente, a devolverle vida. Esta capilla ha significado muchísimo para los católicos del departamento; son más de 70 años de historia y sigue siendo uno de los grandes símbolos religiosos de nuestra región”, expresó el alcalde Roberto Jiménez Naranjo.

Ese llamado no parte únicamente de la nostalgia por lo perdido. También se conecta con una ruta institucional que ya comenzó a abrirse para la recuperación de los bienes eclesiásticos afectados. Durante esta semana, el alcalde Roberto Jiménez Naranjo y el obispo de Pereira, monseñor Nelson Jair Cardona, acordaron fortalecer el acompañamiento técnico a parroquias, casas curales y demás infraestructuras religiosas que presentaron daños.

Como parte de esa articulación se realizarán visitas de verificación y se emitirán los conceptos que correspondan dentro de las competencias de la Dirección de Gestión del Riesgo, DIGER. Estos documentos podrán servir como soporte dentro de los procesos que cada parroquia adelante ante sus aseguradoras y en la definición de las intervenciones necesarias para recuperar los espacios afectados.

La recuperación de Jesús de la Buena Esperanza representa, además, algo que trasciende la infraestructura. Durante años, este lugar ha sido escenario de oración, promesas, agradecimientos, encuentros familiares y peregrinaciones, por lo que volver a levantarlo también significa recuperar una parte de la memoria colectiva y espiritual de La Badea.

Por eso, el mensaje final de la jornada fue mantener viva la tradición mientras llega el momento de reconstruir físicamente la capilla. “De parte del padre Nelson y mía como alcalde queremos invitarlos a todos para que vengan y nos ayuden a recuperar esta parroquia, que es profundamente importante para los devotos que mes a mes participamos en el tradicional Viacrucis de La Badea. También queremos que el próximo año muchas más personas vengan a conocer y recorrer este sitio turístico y religioso, el sendero de La Badea y nuestro tradicional Viacrucis”, agregó el mandatario.

La invitación permanecerá abierta el primer viernes de cada mes, cuando la comunidad volverá a reunirse alrededor del Viacrucis. Mientras avanza la reconstrucción material, La Badea seguirá encontrando en la oración un punto de encuentro para recordar a quienes ya no están, acompañar a quienes resultaron afectados y sostener la esperanza de volver a levantar lo perdido.

Dato de interés

A las afectaciones de la iglesia Jesús de la Buena Esperanza se suman daños leves identificados en el Seminario Mayor Inmaculada Concepción de María Santísima, en La Badea; la Parroquia San Isidro Labrador, en El Japón; la Capilla Cristo Salvador, en Cámbulos; la casa cural San Rafael, en Molivento; la casa cural de Guadalupe y el Banco de Alimentos de Cáritas Diocesana, también ubicado en La Badea.